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lunes, 23 de febrero de 2009

Gracias a los que me habéis hecho daño.

Gracias a todos y cada uno de vosotros, que me conocéis, por todo lo que me habéis apoyado en tantos y tantos momentos de mi vida y en especial a toda la gente mediocre con la que me he encontrado a lo largo de estos años por todo lo que me habéis enseñado.
De vosotros, los rastreros, los chaqueteros, los egoístas emocionales, los que no saben lo que quieren, los aprovechados, los envidiosos y los que pensaron que yo era imbécil, he aprendido las lecciones más importantes de mi vida.
Me habéis ayudado a discernir lo que merece la pena de lo que no, lo que de verdad es bueno de lo que no lo es. He descubierto facetas de mi misma que desconocía gracias a vosotros. He llorado mucho por vuestras "putadas" y valorado una sonrisa y una carcajada gracias a cada una de estas lágrimas. Me habéis hecho sentir como un felpudo y caerme al suelo una y mil veces y he aprendido a levantarme, cada vez con menos esfuerzo...
Y sobre todo me habéis enseñado que a veces duele más lo que se calla que lo que se dice.
GRACIAS A TODOS VOSOTROS por vuestras maravillosas lecciones en la vida porque ahora estoy rodeada de gente que me quiere tal y como soy,con mis cosas buenas y malísimas, gente que merece la pena de verdad y me hacen sentir inmensamente feliz.
Un sincero beso para cada uno de vosotros y os deseo lo mejor.

viernes, 20 de febrero de 2009

No sé por qué.


Hay días que, sin saber ni por qué ni cómo, vienes a mi cabeza y te instalas de nuevo en mi corazón. Y en momentos como estos te extraño profundamente.
Necesito fundirme de nuevo en un abrazo contigo porque con el tiempo te he querido más de lo que te quise cuando te estaba queriendo.
Y aunque ahora estés a años luz de mí y tu vida sea tan desconocida como las pirámides de Egipto, sé que algún día, a tu regreso, compartiremos un momento, quizás sólo un instante, y será solo nuestro.
Este vídeo es el recuerdo de un cariño. El tuyo.





lunes, 2 de febrero de 2009

Escapando del mundo.


Tenía sólo tres años cuando aprendí a leer. En aquel momento no podía imaginar lo útil que me sería la lectura para escapar del mundo.
Solía esconderme bajo las sábanas con una linterna para poder leer mientras el resto dormía. En mi infancia esa era mi interpretación de estar en el Paraiso.
Años más tarde, siendo ya pre-adolescente, mis padres se mudaron a otra ciudad junto con mi hermano y conmigo, y yo aprendí lo que era sentirse sola, extraña en un lugar, rechazada, maltratada psicológica y físicamente por mis compañeros de colegio.
Fue una de las épocas más tristes y duras de mi vida y me costó mucho recuperar mi autoestima después de las cosas horribles que viví en aquel tiempo.
Aún hoy, recordándolo, se me saltan las lágrimas.
Sin embargo, entre tantas lágrimas, entre tanta angustia, descubrí un remanso de paz: la Biblioteca Pública.
Mis padres me hicieron socia y yo iba allí casi cada tarde huyendo de todo lo que no me gustaba.
Aún recuerdo el olor de aquel lugar. Era muy especial. Olía a libros viejos y a esperanza.
Me encantaba pasearme por sus estanterías, acariciar aquellos volúmenes amarillentos que contaban no sólo una historia, sino la historia de otros muchos, que como yo, habían ido a cobijarse en la lectura. En ocasiones, descubría un tesoro en aquellas páginas: un papel que alguien había usado como marcador o una anotación en el margen. Eso me hacía dejar volar aún más mi imaginación...¿cómo sería aquella persona? ¿qué haría en aquel momento? ¿sería feliz o estaría triste como yo?
Así pasé varios años, ante la mirada compasiva de la bibliotecaria, una mujer de mediana edad, de ojos saltones, pelo rubio teñido y olor dulzón que cada día me decía : "¿Te piensas leer todo eso?". Yo sólo afirmaba con la cabeza.
Con el paso de los años mi amada Biblioteca pasó a ser un punto de encuentro para jóvenes de 16 a 30 años, con ordenadores y cómics.
Construyeron un enorme y moderno edificio, cerca de mi casa, para albergar a los amantes de los libros y yo me mudé, con mis ilusiones a otro espacio. Pero nunca he podido olvidar ni a la antigua bibliotecaria, ni todas las veces que pude escapar del mundo en aquel que bien podría haber sido el "Cementerio de los Libros Olvidados" que Carlos Ruiz Zafón describe en su novela "La sombra del Viento".

sábado, 31 de enero de 2009

Pepito Grillo

Hay personas que no tienen conciencia y si la tienen no escuchan lo que les dice y otras, en las que me incluyo, que tienen una conciencia muy muy desarrollada...
Creo que por eso me encanta Pepito Grillo. La voz de la conciencia.
Cuando era muy pequeña mi padre, cada fin de semana que estaba en casa (el pobre tenía tres trabajos), nos leía a mi hermano y a mí Pinocho.
A mí el muñeco de palo en cuestión no me caía demasiado bien (sobre todo porque mi padre nos leía la edición antigua, en la que Pinocho era bastante perverso, no el muñequito inocente de Disney), pero sin embargo Pepito Grillo...Me emocionaba, me hacía reir, me llamaba la atención, porque siempre estaba en el momento adecuado por ahí cerca para darle a Pinocho buenos consejos.
Y eso es de agradecer ¿o no?
Una vez, hace mucho tiempo, Pepito Grillo llegó a mi vida. Así, de imprevisto.
Le vi en el escaparate de una agencia de viajes donde se daban a conocer las maravillas de Disney World, y le quise nada más verle. Me recordaba a mi infancia. Ahora hay una tienda Disney casi en cualquier ciudad, pero antes era dificilísimo conseguir uno de esos peluches.
Una tarde,la persona más detallista de todas con las que salido, apareció en mi casa con mi adorado muñeco ¡me hizo tanta ilusión!
Sobre todo porque tuvo que convencer a la chica de la agencia para que deshiciese en escaparate y le vendiera al muñequito. No tengo ni idea de cómo lo hizo...
Desde entonces mi Pepito Grillo me acompaña y me trae muchos muchos recuerdos. Y todos son bonitos.

PD: Sé que yo no soy Pepito Grillo, pero si me necesitáis dadme un silvidito ;).



domingo, 25 de enero de 2009

El cajón de los caramelos


Mi abuelo Julio es un hombre imponente. Siempre ha tenido un carácter fuerte y eso podría dar un poco de miedo.
De joven era bastante alto, con buen porte y un bigote que aún conserva.
Siempre he querido especialmente a mi abuelo. Me gustaba estar con él de pequeña, porque aunque con los mayores se enfadaba a veces, con los nietos siempre ha sido un hombre muy divertido.
Jugaba con nosotros, nos enseñaba a hacer gorros de pirata, barcos y pajaritas con papel de periódico, nos ponía gorros "de cuatro nudos" hechos con pañuelos, lo que nos daba un toque muy gracioso a todos y lo mejor...tenia un cajón secreto en la cómoda de la habitación llena de golosinas y caramelos.
Cada vez que íbamos a visitarle nos llevaba a su cómoda y abría el cajón, lleno de tesoros y ¡¡¡ohhh, qué maravilla!!!
Aún hoy, cuando recuerdo el cajón, a mi abuelo y sus cosas me sale una sonrisa en la cara.
Abuelo, si te tuviese ahora al lado, en vez de tan lejos, te daría un abrazo y te diría lo mucho que te quiero.

Siempre hay un rayo de sol en la oscuridad.


En mi vida, como en la de casi todo el mundo, ha habido momentos muy oscuros. De mucha tristeza, angustia, soledad, lágrimas, incertidumbre...
Momentos, en los que no me sentía nada bien con mi vida, con las cosas que pasaban a mi alrededor.
Ni siquiera me sentía a gusto conmigo misma. Siempre me sentía impotente, en inferioridad de condiciones, frustrada.
No puedo explicar cómo ha ido sucediendo todo, pero hoy por hoy y pese a todo lo que me pueda estar ocurriendo, soy una persona feliz.
Un día, decidí luchar con todas mis fuerzas por ello.
Y en todo este tiempo ha habido muchos momentos de caer emocionalmente y volver a levantarme, pero decidí seguir adelante.
Al fin y al cabo, la vida son experiencias, de todo tipo, y así es como hay que afrontarla.
No importa si ahora mismo estás pasando un mal momento. Si piensas que mañana todo será diferente...así será.
Hoy estaba pensando en lo mucho que he cambiado por dentro a lo largo de todos estos años.
Y en la paz que siento. Y me he sorprendido, la verdad.
Por eso, desde aquí, desde mi rincón en el arcoiris, quiero mandar un mensaje de ilusión y de esperanza a todas las personas que no pasan por un buen momento.
Siempre SIEMPRE hay un RAYO de SOL en la más absoluta OSCURIDAD.
Sólo tienes que estar atento para no dejarlo pasar. Puede que sea un rayito tenue, casi imperceptible. Pero aparecerá. Y si le prestas atención, llegará otro que caliente tu corazón un poco más. Y luego otro y otro.
Si empiezas a valorar las pequeñas cosas buenas que tiene tu vida, aprenderás a ser feliz, y un día, como me a pasado hoy a mí, te darás cuenta de que en ese instante te sientes absolutamente feliz y hay un sol enorme iluminando cada sentimiento de tu alma, cada rincón de ti.
Merece la pena no perder la esperanza e intentar ver el rayito de sol ¿no crees?

viernes, 23 de enero de 2009

Si la vida no te sonríe hazle cosquillas.



A veces me pongo a pensar en por qué nos complicamos tanto la vida ¿Por qué nos preocupamos tanto? ¿Por qué sufrimos de esa forma tan miserable?

No importa lo insignificante que pueda ser un hecho, que como nos toque la fibra sensible, ahí estamos nosotros revolcándonos en el dolor como cerditos en el barro...

¿Y todo para qué? Pues, sinceramente, para nada.

Al final, después de dar muchas vueltas, me he dado cuenta de que NO MERECE LA PENA. De verdad, aunque sea un tópico, la vida son dos días y hay que disfrutarlos. Al final nuestra felicidad depende de nosotros mismos así que a ponerse todos las pilas y si la vida no te sonríe...hazle cosquillas.

martes, 20 de enero de 2009

El concierto

Me acuerdo del día que me di cuenta de lo enamorada que estaba de ti. Fue aquella noche, en el Concierto de Pereza. Hacía calor. Hubo un momento en que te miré y durante unos instantes disfrute del sentimiento de quererte y de sentirme querida. Me hacían daño las sandalias y los tacones se me hundían en el césped. Sólo a mí se me podía ocurrir ponerme tacones en un concierto...
Me quedé descalza, con la hierba mojada bajo mis pies, tus brazos rodeándome y el corazón dándome saltitos dentro del pecho. Y entonces fui feliz.
Ahora, más de un año después, estoy aquí, sentada delante de un ordenador y preguntándome por qué, después de todo, te acabó dando tanta pereza quererme.


jueves, 15 de enero de 2009

Sueña...


Me resisto a dejar de soñar, a dejar de imaginar un mundo mejor, a dejar de creer que puedo lograr aquello que siempre he querido.

Ya sé que la vida es dura, que pasan cosas horribles.

Sé que me han pasado todo tipo de cosas traumáticas en mi vida pero pienso ¿Y QUÉ?

No voy a quedarme siempre en las cosas malas.

Yo veo la vida con otros ojos. Es verdad que lo paso mal y que sufro (soy humana, al fin y al cabo), pero siempre, SIEMPRE, en el fondo de mi corazón hay alegría. No sé como lo hago, pero siempre veo lo bueno de todas las cosas.

Porque vamos a ver...

Puedo elegir llorar o reir (o como me suele pasar a mí, acabar riendo entre lágrimas). Así que elijo REIR. Así lo malo pasa antes y mejor.

Yo no creo en eso de que "no se puede tener todo".

Yo creo que sí se puede. Todo depende de lo que uno considere todo. Para mí tener todo es tener la capacidad de soñar, de creer que nuestros deseos pueden cumplirse y saber que pase lo que pase, aunque las cosas no salgan como nos gustaría, no vamos a perder ni la ilusión, ni la esperanza. Así que ya tengo TODO lo que necesito para ser feliz.

Soy una soñadora sin remedio. Con los pies en el suelo, pero con la cabeza en las nubes...

lunes, 12 de enero de 2009

Aún tengo esperanza

Hace tres semanas que no veo a mi gata Bruja. El tiempo que hace que rompí mi última relación, de casi dos años. La gatita vive con mi ex. La echo muchísimo de menos. Tanto que sueño con ella todas las noches y cada vez que me acuerdo de ella rompo a llorar.
Tengo la esperanza de volverla a ver dentro de un tiempo, cuando mis sentimientos se hayan curado un poco y sea capaz de volver a esa casa.
Ha sido una ruptura muy dura, más que nada porque él no me parecía el tipo de persona que te rompe el corazón. Pero me he equivocado.
Mi ex-pareja y yo la recogimos de la calle, medio muerta y la cuidamos entre los dos hasta que se recuperó. Me pasé meses sin moverme de su lado, día y noche, rogando que sobreviviese, dándole antibióticos, curándole los ojitos y los oídos, mientras él iba a trabajar. Dormía pegada a mí por las noches y siempre percibía si yo estaba triste y me lamía, me traía sus juguetes...
Es un cielo.
El otro día, en mi profunda angustia (suelo ser una persona optimista y positiva, incluso en los peores momentos, pero estos días he sufrido algunos bajones anímicos, normales si analizo mis circunstancias), me pregunataba si el día que la vuelva a ver se acordará de mí.

Y hoy SÉ que SÍ. Sé que recordará mi cariño como yo no olvido el suyo.
Y si no, miren el vídeo...
Un abrazo, y gracias por estar al otro lado.



Nota: Para ver el vídeo completo, pulsa en el enlace http://www.youtube.com/watch?v=pFmOooMyvhM

domingo, 11 de enero de 2009

La rosa azul

Hace muchos muchos años, una persona, cuyo nombre empieza por R, me preguntó si me casaría con él. Le contesté que me casaría con la primera persona que me regalase una rosa azul (la vena poética, que me salió en ese momento, qué le vamos a hacer).
Como en aquel momento las rosas azules naturales no existían, al día siguiente, esta persona, apareció en mi casa con una rosa azul de tela y me la entregó con la promesa de que se casaría conmigo.
Años más tarde, yo no sólo no me había casado con él,sino que además estaba hasta el moño de esa relación y de su comportamiento, mucho más inmaduro que el mío, y corté todo contacto con él.
Pasado un año de la ruptura, el día de mi cumpleaños, recibí en mi casa un ramo de rosas azules naturales, sin tarjeta.
Yo ya tenía otro novio y le llamé por teléfono para agradecerle el detalle , a lo que él me contestó "¿Qué ramo?".
Vale, no ha sido él- pensé (muerta de vergüenza, por la metedura de pata), y seguí investigando sin dar con la persona que me lo había enviado.
No lo descubrí. Tuvo que pasar casi otro año más para descubrir, a través de un mensaje, que había sido R. el que se acordó de mí ese día.
Y hoy, navegando por la red descubro una leyenda china, que desconocía que existiese...
Lo que son las cosas...
Es un poco larga, pero os la dejo por aquí por si la queréis leer. Un beso.







La rosa azul


Un poderoso emperador de la China, sabio y bondadoso, se sentía muy feliz en su palacio: su pueblo era dichoso bajo su gobierno y su hogar, un paraíso de amor y paz. Pero algo había que le preocupaba en grado sumo. Su única hija, tan bella, como inteligente, permanecía soltera, y no demostraba mayor interés en casarse.
El emperador quiso encontrar un pretendiente digno de ella, para lo cual hizo proclamar su deseo de casar a la princesa. Los aspirantes a la mano de la joven fueron muchos; por lo menos, ciento cincuenta. Pero la inteligente muchacha, encontró un modo de burlar la disposición que había tomado su padre. Dijo que estaba dispuesta a casarse para obedecer al emperador, pero muy sutilmente, pidió una sola condición para aceptar marido: quien hubiera de casarse con ella, debería traerle una rosa azul.
Los pretendientes se desalentaron ante ese pedido. Nadie había visto nunca una rosa azul. ¿En qué jardín del mundo florecería esa maravilla? Y con la seguridad de que hallar la rosa azul era una empresa imposible, la mayoría de ellos renunció a casarse con la bella princesa. Solamente tres persistieron: un rico mercader, un valiente guerrero y un alto jefe de justicia. El mercader no era un soñador, sino un hombre muy sensato. De modo que, muy sensatamente, se dirigió a la mejor florería de la ciudad, donde, con toda seguridad, debía hallar lo que buscaba. Se equivocó. El florista no había visto jamás una rosa azul en todos sus años de comerciante. Pero el rico mercader ofrecía una fortuna a cambio de esa extraña flor, y el florista prometió ocuparse de buscarla. Por su parte, el pretendiente guerrero, que había conocido tierras maravillosas en sus campañas, optó por dirigirse hacia el país del rey de los Cinco Ríos. Sabía que era un soberano riquísimo, en cuyo reino desbordaban los tesoros. El guerrero partió acompañado de cien soldados, y aquella comitiva armada y deslumbrante, causó una profunda impresión en el rey de los Cinco Ríos, que temiendo un ataque, ordenó a sus servidores que corriera a traer la rosa azul para ofrecerla al caballero que la pedía. Volvió el criado trayendo en sus manos un estuche afelpado. Cuando lo abrió, el guerrero quedó deslumbrado. Dentro del estuche había un hermoso zafiro tallado en forma de rosa.
Sin duda era un presente real, y el guerrero, seguro de su triunfo, regresó con la joya a su país. Pero la princesa movió la cabeza al contemplar la joya. El presente del guerrero no era más que eso, una piedra preciosa, no una flor verdadera. Aquel regalo no correspondía a la condición exigida. Poco tardó el mercader en saber que su rival había fracasado, y volvió a urgir a su florista para que le consiguiera la rosa azul. El comerciante se desesperaba sin resultado alguno, hasta que un día, su esposa, mujer llena de astucia, creyó encontrar la solución. Nada más fácil que teñir de azul una rosa blanca, y con ello, el mercader lograría la mano de la princesa y ellos una cuantiosa fortuna. Imposible describir la alegría del rico mercader cuando el comerciante de flores le hizo saber que ya había encontrado lo que necesitaba. Corrió a la florería, tomó la flor de pétalos azules y no demoró un segundo en llegar al palacio. Y cuando todos creían que el mercader había alcanzado su premio, la inteligente princesa movió su bella cabeza y dijo: -Eso no es lo que yo quiero. Esta rosa ha sido teñida con un líquido venenoso que causaría la muerte a la primer mariposa que sobre ella se posara. No acepté la joya del guerrero ni acepto la rosa falsa del mercader.
Yo quiero una rosa azul. A su vez, el alto jefe de Justicia, que había asistido al fracaso de sus dos rivales, vió que el campo quedaba libre para él. Pensó mucho tiempo en la forma de hallar la rosa azul que la princesa quería, y por fin, una idea feliz surgió en su mente. Visitó en su taller a un exquisito artista, y le pidió que hiciera un vaso de porcelana fina, donde debía pintar una rosa azul. El artista se esmeró en su obra, y cuando se la presentó al alto jefe de justicia, no dudó éste ni un momento que el triunfo era ya suyo. Con esta seguridad se presentó ante la princesa. La joven quedó realmente admirada ante aquel trabajo. Nadie había visto nunca un vaso de porcelana tan bello y transparente, y la rosa azul en él pintada, lo convertía en una verdadera obra de arte. Pero aunque admitió el regalo y lo agradeció con gentil gesto, tuvo que confesar que no era una rosa pintada lo que ella quería. Mucho lo lamentaba, pero tampoco el alto jefe de justicia había encontrado lo que ella pedía para conceder su mano. La ingeniosa princesa se había salido con la suya, sin que su padre pudiera hacerle el menor reproche. Y desde entonces ya nadie volvió a hablar del casamiento de la princesa, ni se presentó ningún otro pretendiente a aspirar su mano, con gran regocijo de la joven.
Pero poco después, ocurrió algo que debía hacerle lamentar su ingeniosa treta. Comenzó a hablarse en el palacio de un joven trovador que recorría el país entonando dulces canciones. Y una noche la bella princesa se paseaba con una de las doncellas por el jardín del palacio, llegó a sus oídos una dulce melodía. No dudó que se trataba del trovador de que tanto le habían hablado, y rogó a su doncella que los llamara. El trovador saltó el muro, y aquella noche cantó para ella sus mas hermosas canciones. La princesa y el trovador se enamoraron, y el joven volvió otras noches a cantar bajo sus ventanas. Cada vez mas grande fue su amor, y el trovador quiso presentarse ante el soberano para pedir la mano de la princesa. Entonces fue cuando la hermosa joven advirtió que la astucia que había empleado para alejar a sus pretendientes, impedirían que pudiera casarse con el trovador. Su padre le exigiría también a él que trajera la rosa azul. Y ella sabía que eso era imposible. Pero su enamorado la tranquilizó. Su amor todo lo podría.
Gran revuelo se produjo en la corte cuando se supo que un nuevo pretendiente se sometía a la prueba de hallar la rosa azul y que se presentaría con ella. El trovador atravesó por entre la fila de cortesanos y damas, y llegó hasta la princesa. Tendió la mano, y le ofreció una hermosa rosa blanca que momentos antes arrancara de su jardín. La princesa sonrió feliz, y con el consiguiente asombro de todos, manifestó que esa era exactamente la roza azul que ella quería. Un murmullo de sorpresa y de indignación corrió por el salón, y hasta el mismo emperador miró a su hija, como si creyera que se había vuelto loca. Pero la vio tan dichosa, que comprendió todo, cortó de inmediato las hablillas diciendo que la princesa era quien había exigido tal condición, y que si ella, tan inteligente como todos los sabios de la corte, admitía que la rosa que le presentaban era azul, nadie podía dudarlo. Así triunfó el amor de la princesa china.


sábado, 10 de enero de 2009

Se me olvida.

A veces se me olvida olvidarte. Me sorprendo a
mí misma sintiendo que nada ha cambiado y cuando recupero la consciencia un profundo dolor atraviesa mi corazón.

No quiero.

No quiero sentir más que existes cuando sé que nunca has existido. He estado caminando al lado de un extraño todo este tiempo.

Es horrible tener recuerdos de alguien inexistente, recuerdos que sólo han sido mentiras.

Yo que pensaba que te perdía a ti y ahora ya lo entiendo TÚ ME PERDISTE A MÍ.

viernes, 9 de enero de 2009

El beso


No recuerdo nuestro último beso. Me refiero al último en el que yo sentí que tú te entregabas a mí en la misma medida que yo lo hacía contigo.

Hoy, cada uno en su propio mundo de distintos Universos, me pregunto si quizás sientes que te hubiese gustado besarme más con el corazón y no solo con los labios.

A veces...



A veces, sin poder evitarlo, mi cabeza, mis pensamientos, vuelan libres, a otros lugares, a otros momentos.

Entonces te recuerdo. A ti, a ti y a ti.

Revivo nuestros momentos felices. Tres personas tan diferentes...
Os he querido tanto, que no puedo creer que ahora esté sola, que ese sentimiento se esfumara, que tanto amor quedase en nada.

Supongo que la vida supone abandonar unas cosas y tomar otras. Perder unos caminos y recorrer otros...

Crecer.

Las situaciones pasan, las personas se alejan, pero los recuerdos permanecen en el corazón para siempre.

jueves, 8 de enero de 2009

Nunca me enseñaron


Nunca me enseñaron a ocultar mis sentimientos. Sencillamente no sé cómo se hace.
Los que me conocen, saben que soy como un libro abierto.
Demasiado expresiva.
Todo se me nota en la cara.
A veces me gustaría que no fuese tan evidente mi estado de ánimo, no quedar tan expuesta al resto del mundo.
Además no sé mentir. Mi conciencia es muy muy eficaz a la hora de recordarme lo que está bien y lo que está mal...
No soy capaz de traicionarla.
Esto me lleva a vivir situaciones surrealistas en algunas ocasiones.
Y para colmo, tengo una necesidad imperiosa de expresar con palabras todo lo que siento (de aquí el nacimiento de este blog).
Creo que es porque durante años viví una situación personal muy dura que me hizo estar muy callada, casi no tenía fuerzas para hablar. Me sentía rechazada por las personas de alrededor, no tenía ningún amigo y encima tenía que sufrir diariamente las humillaciones de un grupito de adolescentes, sólo por ser diferente y muy tímida.
Superar esto y otras cosas peores que me han ido pasando estos años han hecho de mí una persona fuerte. Sensible, pero tremendamente luchadora. Sincera. Conmigo y con los demás.
Y necesité muchas muchas palabras para ello.
Lo que no me enseñaron lo he tenido que aprender con mucho dolor a lo largo de los últimos 19 años de mi vida.
Curar un corazón no es fácil, pero hablar, escribir, gritar, ..., en definitiva, expresar nuestro dolor ayuda mucho.

miércoles, 7 de enero de 2009

El amor ya no es lo que era...



Queridos abuelos, Julio y Nazaret:


Enhorabuena por haber conseguido estar juntos todos estos años, a pesar de las adversidades.
Cuando pienso en el amor verdadero, siempre pienso en vosotros, porque hoy en día el amor ya no es lo que era...


Un beso muy fuerte. Os quiero mucho.


martes, 6 de enero de 2009

Tarde de lluvia


¿Recuerdas aquella tarde de lluvia? Acabo de revivir esa sensación. Los dos sorprendidos por el aguacero, empapados, abrazados y riéndonos a carcajadas. Ya hace años de eso, pero recuerdo haberte mirado y haber sentido que el corazón se me llenaba de amor por ti. Congelados llegamos al hotel, con mucho frío en el cuerpo pero con calor en el alma...

Día de Reyes

Tenía sólo 6 años. Era una niña tímida, casi todo le daba mucha vergüenza. No quería hacerse notar. Pasaba las horas en su habitación, con sus cuentos y sus muñecas, creando mundos paralelos en su cabeza.
Llevaba mucho tiempo despierta, con los ojos abiertos, mirando al techo, esperando el momento de levantarse, torturándose ante la idea de si habría sido buena o no este año y preguntándose qué le habrían traído los Reyes.
Nunca escribía una carta a los Reyes Magos. Mejor dicho, sí que la escribía, pero nunca les pedía nada en concreto. Siempre ponía unas palabras. Al principio ayudada por sus padres y después sola, con su escritura torpe de letras desiguales. Saludaba a los Reyes y les daba recuerdos. Luego les decía que como sabía que había muchos niños, que ella no necesitaba nada en especial, que le trajesen los que ellos quisiesen. Así año tras año.
Colocaba las zapatillas al lado de la ventana, un plato con galletas y leche para los Reyes, agua para los camellos y una copita de algún licor para que celebraran que ya les quedaba una casa menos que visitar.
Estaba impaciente y se levantó de un salto. Nunca dormía mucho (solía leer a escondidas cuentos bajo las sábanas) pero la noche de Reyes apenas era capaz de pegar ojo por la emoción.
Debía de ser muy temprano porque toda la casa estaba en silencio.
Corrió por el pasillo, abrió la puerta del cuarto de los juguetes, que por una vez había dejado recogido, y se quedó paralizada.
Allí, en el suelo, había dos paquetes de chocolatinas, uno para ella y otro para su hermano y una nota que decía que aunque se habían portado bien ese año los Reyes estaban un poco pobres y no podían traer ningún regalo. Les mandaban un beso y decían que volverían el año siguiente.
Pensó en llorar. Ella quería abrir un paquete envuelto, con un lazo grande.
Luego, con una mentalidad poco apropiada para una niña tan pequeña, recordó que había muchos niños pobres, sin nada, y que a lo mejor tenían los regalos que eran para ella. Y entonces, misteriosamente, se sintió mejor.
Fue a buscar a su hermano, pensando en cómo le iba a dar la noticia y cómo se tomaría él lo de no tener más regalo que chocolatinas, y a despertar a sus padres a la cama, como todos los años.
Su madre, le preguntó qué le habían traído los Reyes, y ella con voz algo decepcionada ,pero pretendiendo ser una chica mayor que no llora y entiende que no siempre se puede tener todo, le explicó que sólo chocolatinas y que el resto de regalos los tenían los niños pobres.
Su madre le sonrió y le animó a comer una de las chocolatinas, que eran sus preferidas, y luego insistió en que tirase el envoltorio a la basura.
La niña caminó hacia la cocina y abrió la puerta del tendedero donde estaba el cubo de la basura.
Sus ojos se abrieron como platos. Empezó a llorar. Había muchísimos paquetes, de todos los colores con lazos de todos los tamaños.
Llamó a gritos a su hermano para que viera aquello, no fuese que estuviera soñando.
Había dado por hecho que los juguetes estarían en el cuarto de los juguetes, como todos los años, y no se le ocurrió mirar en ningún otro lado.
Aquel día de Reyes quedó grabado para siempre en su memoria, las preciosas muñecas con olor a nuevo, una con una bicicleta que andaba y todo, el microscopio que tanto quería con todas las muestras para ver (a ella le gustaba investigar), la decena de libros de cuentos que llenaban sus momentos de fantasía, los rotuladores de todos los colores (hasta el color carne)...
Los Reyes ese año, le hicieron el mejor regalo, porque nunca nunca ha podido olvidar lo que se siente al ser pequeño.

lunes, 5 de enero de 2009

Ya hace 12 años.




Hace 12 años, tal día como hoy, te conocí.
Tardamos sólo 2 días en darnos cuenta de que queríamos estar juntos y así fue a lo largo de 6 años enteros, con sus días y sus noches, siempre uno al lado del otro.
Éramos muy jóvenes. Ahora, después de tanto tiempo, me doy cuenta.
Nunca fuimos el uno para el otro, al menos en ese momento, pero sé que a pesar del daño que nos hicimos mutuamente, nos queríamos.
Todos los años, este día, te recuerdo, porque crecí contigo, porque fuimos compañeros y sobretodo, amigos. Y sé que tú, estés donde estés, este día también me recuerdas a mí.

Tu nombre se escribe con H.

Me costó mucho volver a querer. Tenía el corazón cansado de tantas derrotas, aún con fisuras a pesar de las tiritas. Pero te conocí a ti. Sonriente, amable, divertido, comprensivo y cercano. Me enamoré, lo confieso. Y confié en ti, en tus palabras, en tus caricias.
Y me fallaste.
Tu nombre me sonaba a amor, a compenetración, a sinceridad, a compañía. Debí de darme cuenta de que ninguna de estas palabras se escribe con "h".
Sin embargo, humillación e hipocresía sí que se escriben con "h". Igual que tu nombre.
Tú, como la "h", has sido letra muda en este tiempo. Has callado.
Es mucho más fácil callar que afrontar las cosas de frente, mirar a los ojos a la otra persona y confesar nuestros errores...¿o debería decir que es más cobarde?